programa

febrero 16 2016 Autor: Cátedra García Cano

Curso de Morfología General / Sistemas de Representación Geométrica, una introducción.

Por Hernán Jagemann, arq.

La forma en sí encuentra, en cada rama de estudio, su propia especificación y es así que podemos encontrar diferentes maneras de estudiarla en las ciencias, las artes, en la lingüística, o en las ciencias biológicas, donde el objeto de estudio es claro y se lo describe y clasifica. El material componente de la forma está presente (sería la palabra en la lingüística o cualquier especie que estudiemos, en la biología).

Si nos adentramos ahora en la forma arquitectónica, el material de estudio es -como dice Robert Venturi en su libro Complejidad y Contradicción en la Arquitectura– más ambiguo.

Para poder hablar de forma en arquitectura una de las preguntas fundamentales sería “qué” le da forma. Es allí donde esta ambigüedad se expresa, en una gran cantidad de miradas y teorías que se suman y modifican a lo largo de la historia. Ninguna mirada es suficiente ni genera un modelo de descripción material de la arquitectura como para suspender el interés por otro: ni en la geometría clásica, fijando su atención sobre los volúmenes y los planos; ni en la topología, atendiendo a las continuidades de superficie: ni en la tipología, describiendo modelos más o menos generales de agrupación de habitaciones y piezas constructivas; ni en la tectónica, describiendo las relaciones de soporte y sus mecanismos de descarga; ni en la historia, recurriendo a los referentes; ni en el programa, reconociendo partes y vinculaciones al asignar funciones nominales; ni en la tecnología, como determinación de un significado material.

¿Dónde entonces hay que situarse? ¿ o cómo podemos definirla?.

Como mecanismo de enseñanza, creemos en una mirada integral. La arquitectura es un arte que se vale de diferentes miradas y gran cantidad de actores en su realización. Una mirada que sea capaz de ampliar el campo de análisis y el entendimiento, dará recursos fundamentales a un estudiante para comprender la riqueza de posibilidades que da la arquitectura, y hacer su propia acción crítica para emprender su camino.

Para llevar adelante esta mirada integral, particularmente entendemos que los problemas formales se ocupan de comprender el material que constituye a la arquitectura y los procedimientos con que está realizada. ¿de qué está hecho? ¿cómo está hecho?

Para poder contestar de manera extensa estas preguntas, se requiere de una organización precisa de las formas de estudio.

Entre las tres materias se pueden trazar elementos comunes, otros en desarrollo y otros específicos de cada materia.

Los elementos comunes que permiten el estudio de la forma arquitectónica en los tres niveles dentro de nuestra cátedra son:

–           El objeto de estudio: la arquitectura a través de sus obras y proyectos.

–           La forma de estudio: trabajos analíticos que se realizan mediante registros gráficos bidimensionales y tridimensionales, además de modelos materiales (maquetas) y la utilización de la fotografía en forma de recorte y series.

–           Lectura de textos referentes a cada tema.

–           Charlas teóricas que plantean los objetivos generales de cada tema.

–           Visitas y recorridas para ver obras de arquitectura y fragmentos urbanos como modo de aprendizaje in situ.

Luego cada materia posee su propio corpus de temas, donde algunos coinciden pero se ven en distintas etapas de desarrollo; como ser: parte, medida, escala, proporción, composición, ritmo, equilibrio y procedimiento.

En este desarrollo de cada materia podemos observar como

Morfología General / Sistemas de Representación Geométrica es una de las primeras materias de la carrera de arquitectura. Considerando el paso por el CBC, los conocimientos de los estudiantes sobre arquitectura y su propia representación gráfica son iniciales.

Es necesario primero pensar en el cómo y luego en el qué. Esta inversión con respecto al orden de las preguntas generales que planteadas para las tres materias, tiene que ver con la posición de la materia en la currícula. El cómo implica la enseñanza de cómo se representa y cuáles son los sistemas de representación, en cuanto a técnicas y códigos gráficos, siempre teniendo a la obra de arquitectura como base de trabajo, a la cual -a medida que se avanza en la labor anual- se la va observando y registrando con preguntas que implican trabajar sobre de qué está hecho, cuál es el material que debe representarse y cómo debe representarse.

Los mecanismos e instrumentos de estudio siguen siendo integrales; no es solamente el análisis o el registro de arquitectura, es cada texto de apoyo, cada teórica -que en muchos casos son investigaciones docentes de temas del área-, cada salida a la ciudad para entender en contacto la forma arquitectónica, la urbana y sus relaciones contextuales.

A medida que el curso avanza durante el año, se van complejizando tanto el mecanismo de registro como la información que se releva del objeto registrado. Sobre el final del curso, la forma arquitectónica se vuelve a dibujar con los medios aprendidos durante el año pero haciendo nuevas preguntas que plantean entender a la obra en un contexto físico tanto externo como interno y jerarquizar las relaciones entre lo que los estudiantes empiezan a entender como un sistema de relación de partes. La obra deja de ser un objeto intocable, o aislado. Se empieza a entender al edificio en relación a un entorno.

Los textos que acompañan al trabajo dejan de ser instrumentales y pasan a ser conceptuales. La pregunta cambia al dibujo. No se dibuja igual si se pregunta por el espacio y sus límites, o por la relación forma y función, o por la de forma y figura.

En esta etapa el estudiante ya visualiza, por sus propios medios, las diferencias en el dibujo que su mirada atenta genera y registra. La idea de un trabajo analítico devuelve el entendimiento de lo que se observa, sin necesidad en esta instancia de realizar un ejercicio proyectual ya que está adquiriendo herramientas que pondrá en práctica en materias afines al proyecto.

Este trabajo fuerte de taller y lecturas, se completa con teóricas conceptuales y salidas a recorridos que van formando al estudiante en el conocimiento tanto de la obra de arquitectura como de la ciudad como contexto.